Maserati GranTurismo S Automatic

La tecnología en el Maserati GranTurismo S Automático

El motor, la caja de cambios, el chasis y la suspensión del Maserati GranTurismo S Automático
Maserati GranTurismo S Automatic

Motor
El Maserati GranTurismo S Automático lleva un motor de ocho cilindros en V a 90º, que tiene una cilindrada de 4.691 cc, una potencia de 440 CV a 7.000 rpm y un par máximo de 490 Nm a 4.750 rpm. Cuenta con dos árboles de levas en cabeza por bancada y cuatro válvulas por cilindro, controladas por empujadores hidráulicos. Los árboles de levas para la admisión están controlados por un variador de fase continua de baja presión, con tiempos de actuación de menos de 0,15 segundos.

La potencia y el par se incrementan gracias al aumento de cilindrada y a las válvulas de escape controladas por el conductor. Con el coche en movimiento y a un régimen por encima de las 3.000 rpm, las válvulas se abren al apretar el botón “Sport” para permitir que los gases de escape salgan más deprisa y así, al haber menos presión, el motor alcanza su pico de potencia máxima de 440 CV.

Caja de cambios
El alma GT del GranTurismo S Automático brilla con la transmisión automática de seis velocidades. El efecto de la caja de cambios automática adaptativa se deja sentir especialmente a bajo y medio régimen, pero no afecta a la entrega de potencia en la gama alta de revoluciones y permite hacer cambios de marcha hasta las 7.200 rpm, una cifra que ninguna otra caja de cambios automática del mundo puede igualar.  

Tiene cuatro modos de funcionamiento: Auto Normal es para mantener un ritmo de crucero confortable; Auto Sport es para los que les gusta la conducción deportiva; Auto ICE es para condiciones de baja adherencia; y, por último, está el modo Manual. En Manual es el conductor quien elige cuando hacer el cambio de marcha, a través de las levas situadas en la columna de dirección.

Chasis
El Maserati GranTurismo S Automático reacciona de forma brillante gracias a su excelente reparto de pesos: el 49% de la masa del coche se asienta sobre el frontal y el 51% sobre la parte trasera. Este equilibrio se ha logrado al colocar el motor por detrás del eje delantero, lo que aporta al conductor una sensación de seguridad incomparable en cualquier tipo de condiciones.

Ese buen reparto de pesos le da una gran resistencia y mayor rigidez al chasis, y la estructura de caja de acero logra que la suspensión absorba bien todas las irregularidades del terreno. Con ello se consigue que el coche sea dinámico y se asegura una conducción más confortable.

Suspensión
La precisión en el manejo del Maserati GranTurismo S Automático se consigue en buena medida por el sistema de suspensión, a base de triángulos tanto en el eje delantero como en el trasero. La geometría “antihundimiento” y “anticompresión” evita que el frontal se hunda en las frenadas y que la parte trasera se comprima cuando se presiona el acelerador.  

El GranTurismo S Automático viene de serie con el sistema Skyhood. Esta tecnología utiliza amortiguadores con un cuerpo de aluminio para adaptar continuamente la dureza de la suspensión. El Skyhood selecciona automáticamente el nivel óptimo de amortiguación y trabaja de forma coordinada con el sistema de seguridad MSP y con los ajustes de la caja de cambios automática. El resultado es que el coche es capaz de adaptarse a las características de cada conductor, es decir, el GranTurismo es un vehículo que se ajusta como un guante.

El sistema Skyhook
La suspensión Skyhook electrónicamente controlada está disponible como opción. Este sistema utiliza amortiguadores con un cuerpo de aluminio que ajustan continuamente la dureza de su funcionamiento para lograr un comportamiento mejor. En cualquier caso, el sistema no penaliza las prestaciones ni compromete el espíritu deportivo del coche.

El sistema Skyhook actúa a través de sensores de aceleración que detectan el movimiento en las cuatro ruedas y en la carrocería. Una unidad de control procesa los datos que recibe de dichos sensores, analiza el estilo de conducción y la superficie de la carretera y ajusta instantáneamente los amortiguadores por medio de unas válvulas, de acuerdo con toda esa información.

Además, como los datos que reciben el Skyhook y la transmisión provienen de los mismos sensores, los ingenieros de Maserati han integrado ambos sistemas. De esta forma, el GranTurismo S Automático es capaz de ajustar la suspensión para que el conductor perciba incluso menos movimiento del chasis durante el cambio de marchas.

Si optamos por la puesta a punto “Sport” tendremos una rigidez de rodadura mayor, menos balanceo, unas transferencias de masas menores, una agilidad y estabilidad superiores, así como unas cifras de prestaciones muy mejoradas. El ordenador de abordo reduce los tiempos de cambio de marchas en un 40% y la suspensión Skyhook se adapta a ese tipo de puesta a punto (control del chasis), lo que facilita la conducción del GranTurismo S Automático y le proporciona más agarre. Juntos, los dos sistemas se combinan para ganar en precisión y en rapidez en los cambios de marchas.