El Tridente surca raudo el mar

Las ciudades marítimas italianas son amadas en todo el mundo. Descúbralas personalmente, explorando con detenimiento las carreteras de Toscana, acelerando por las autopistas de Véneto, recorriendo las colinas de Campania o afrontando el reto que ofrece Liguria con sus carreteras que flanquean vertiginosos acantilados. Vivirá experiencias inolvidables, especialmente a bordo de un Maserati. Estas tierras eran los puertos de donde zarpaban los grandes exploradores de la historia y forman parte de una tradición que —como toda tradición que se precie— nunca termina sino que se enriquece con la experiencia.

Giovanni Soldini es un ejemplo perfecto de esta antigua escuela y su aventura más reciente comenzó en La Spezia, otra capital del mar italiana.
Cuando hablamos del marino milanés, las presentaciones sobran. Tras llevar años desafiando a los mejores navegantes del mundo en competiciones legendarias, tales como la «Around Alone», Giovanni recientemente ha emprendido un nuevo reto: batir las plusmarcas de velocidad de algunas de las rutas de navegación más infames del Atlántico.

Maserati es el compañero ideal para Soldini. Incluso entre las olas, el Tridente encarna con éxito la inimitable combinación de prestaciones e innovación con la que los grandes campeones logran ir más allá de sus propios límites.
Gracias a la colaboración con Maserati, en 2011 Giovanni inició su intento de romper los récords de velocidad de navegación del Atlántico, en travesías tales como la Nueva York - San Francisco o la Nueva York - Lizard Point (Cornualles).

Tanto en agua como en tierra firme, Maserati reafirma un concepto que tiene muy claro cualquiera que conozca las hazañas de Fangio y Nuvolari, así como los afortunados que tienen el privilegio de poseer uno de sus vehículos, esto es, que la pasión y la innovación son el germen de las compañías que pasan a la historia. Soldini puede estar tranquilo, porque Maserati no ceja en su empeño por lograr la perfección. Ésta, como todo el mundo sabe —especialmente quienes surcan los mares—, radica en los detalles y en la búsqueda constante de soluciones inéditas para superar los obstáculos más temibles.

The Atlantic speed record can be broken. We can break it. We have a fabulous boat.

Giovanni Soldini

Antes de embarcarse en esta nueva aventura, Giovanni Soldini declaró: «El récord de velocidad del Atlántico no es imbatible. Nosotros podemos romperlo. Tenemos un barco fabuloso».
Si reflexionamos sobre estas palabras, la historia de Maserati y los antecedentes del último gran navegante italiano, es evidente que la colaboración entre Soldini y el Tridente era completamente inevitable. Ambos se esfuerzan por esclarecer lo ignoto, rebasando los límites de lo conocido a través de su pasión por los desafíos.